¿Cuándo hay que hacer una endodoncia?
Un tratamiento de conductos es necesario cuando la caries ha afectado la pulpa dental y ha producido inflamación irreversible o necrosis (muerte del nervio), cuando hay una infección periapical (absceso) en la punta de la raíz, o cuando el diente ha sufrido un traumatismo que ha dañado el tejido pulpar.
¿Cómo se realiza el tratamiento de conductos?
Primero se aplica anestesia local para garantizar un procedimiento completamente indoloro. La Dra. Gúrpide accede a la cámara pulpar, extrae la pulpa afectada y limpia y desinfecta el sistema de conductos radiculares con instrumentos de níquel-titanio de última generación. Finalmente, los conductos se sellan con un material bioinerte y el diente se restaura con una corona o un empaste.
El microscopio Zeiss: por qué marca la diferencia
El uso del microscopio quirúrgico Zeiss permite trabajar con una magnificación de hasta 25 veces, identificando conductos secundarios que no serían visibles a simple vista, detectando fracturas y realizando una limpieza y obturación mucho más precisa. Esto se traduce en una tasa de éxito significativamente superior, menos sesiones necesarias y una mayor preservación de la estructura dental.

¿Cuánto dura un tratamiento de conductos?
Entre 1 y 2 sesiones de 60-90 minutos, dependiendo de la complejidad y el número de conductos del diente.
¿El diente endodonciado se puede romper?
Un diente sin pulpa es más frágil. Por eso se recomienda protegerlo con una corona de cerámica, especialmente si es un diente posterior que soporta fuerzas de masticación.
¿Qué alternativa hay a la endodoncia?
La única alternativa es la extracción seguida de un implante o prótesis. Conservar el diente natural es siempre la primera opción.
¿Se puede hacer una endodoncia en un diente ya tratado anteriormente?
Sí. La reendodoncia (o endodoncia secundaria) se realiza cuando un tratamiento anterior no ha sido suficiente. El microscopio Zeiss es especialmente útil en estos casos.